2.25.2011

días soleados


no es la sed
la que nos escalda la boca
no es la magra saliva
el sopor de las olas luminosas,
los vidriosos espejismos del asfalto.



es la furia,
el ejercicio arrítmico del sol.
lo luminoso:
son los años quemándose
para siempre,
con calma absoluta,
como hombres oscuros
que secan su sudor
y sonríen.



es nítida
la bestialidad de la luz,
el sonoro cansancio de la grava
los cuerpos densos o pálidos
y tranquilos.



quedan a la claridad,
tensos,
nerviosos cables
ennegreciéndose al sol,
como anunciando lo acontecido:
lo que no es,
lo que fue arrebato vértigo o desasosiego
o figuras que bostezan bajo la
atigrada resolana de la tarde.



inútil como el tedio
el azar
o el aburrimiento,
el aire es una línea turbia
que en las noches humedece la nuca:
respiramos polvo
comemos polvo
sabemos polvo.
la carne endurecida,
no llueve.

2 comentarios:

  1. saludos querido ro. te agradezco tus comentarios. espero seguir escribiendo.

    una abrazo

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