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12.06.2011

días soleados




la ciudad sorbe
su oro,

como escamas de piel muerta:
el peso indolente de sus transeúntes



hace dormidera:
hocicos donde los chorros
del sol rompen calientes
la calle
su aurora de membrana
que pare mandíbulas
párpados
materia enrojecida
encías
dientes con que los locos
bufan muecas
espuman ladridos
salivan dorsales espinas
y rabian a perros
que tuestan su pelaje




la ciudad exuda
el dorado hedor de sus hijos



7.31.2011

deseos de lucidez



acaso hay algo que haga daño
de esta tierra tormentosa
a esta noche quieta
casi de mañana enrojecida

hace silencio
y estremece

se aman los años
se pierde el ansia

envejecemos


6.15.2011

días soleados



al amanecer siguiente
del vicio
la voracidad colapsa
en los profundos surcos
de las fachadas terrosas.

como esquirlas de la piedra
rasguñando tiernos
corazones furiosos
como bruma
o tolvaneras
acribillando el azul sereno.

al amanecer siguiente
la torcedura de la piedra
este silencio a dentelladas
o la paciencia del salitre
o las sitiadas calles
donde el inmenso azul
refresca la sienes de los hombres.

al amanecer siguiente
del miedo,
es infame la luz
y araña
y danza
sobre los rostros demacrados
por la tempestad.


3.19.2011

días soleados



en ellos estalla la sorpresa
el resquicio final donde se inquieta
la blancura ociosa del verano.

niños que enjugan
sus cuellos rojos y tibios,

es veloz el cisma del vapor,
como un bautismo de fuego
las estampidas del hierro.



qué es esta batalla
de hombres arruinados
por la fiebre,

qué el exceso
de tantas órbitas
doradas por la luz,
cegadas por el hundimiento.

sepultarán sus nombres
en las heridas pálidas
de las aceras,

hablarán de ellos
como quien huye
del miasma de la canícula,

se dirá: sus corazones
fueron ajados por la piedra
ceniza su sangre
y plácida la rabia,
incandescente,
como esta tarde fatigada
por la estrechez del relámpago.



no hay ritmo en el estruendo.

arde la materia,
baldía como las praderas
radiantes donde rechina
el caucho
y se calcinan las horas.

3.13.2011

días soleados



a mediodía,
cuando el sol distiende
los esqueletos del acero,
cuando el sosiego estría
la sombras
con su llamarada lenta,

cuesta la necedad del polvo,
su permanencia amniótica
y de olor salino
cuando las mujeres pasan hierven
y huelen a tristeza.



obscena la ingravidez de las palomas
torpe la terquedad de sus glóbulos vacíos,
ajenos a la espesura del calor.

irremediable
su fervor mecánico
su deslizamiento autónomo
de partículas pardas,
monótonas,

ensuciando con su acuoso aleteo
la costra del horizonte
los edificios
o los parques donde los viejos mastican saliva.


2.25.2011

días soleados


no es la sed
la que nos escalda la boca
no es la magra saliva
el sopor de las olas luminosas,
los vidriosos espejismos del asfalto.



es la furia,
el ejercicio arrítmico del sol.
lo luminoso:
son los años quemándose
para siempre,
con calma absoluta,
como hombres oscuros
que secan su sudor
y sonríen.



es nítida
la bestialidad de la luz,
el sonoro cansancio de la grava
los cuerpos densos o pálidos
y tranquilos.



quedan a la claridad,
tensos,
nerviosos cables
ennegreciéndose al sol,
como anunciando lo acontecido:
lo que no es,
lo que fue arrebato vértigo o desasosiego
o figuras que bostezan bajo la
atigrada resolana de la tarde.



inútil como el tedio
el azar
o el aburrimiento,
el aire es una línea turbia
que en las noches humedece la nuca:
respiramos polvo
comemos polvo
sabemos polvo.
la carne endurecida,
no llueve.

4.26.2010

absolutamente modernos

++++

¿creímos en el tiempo?
de él veníamos
y en él naturalmente inquietábamos,
digámoslo
pero con nostalgia:

hubo entusiasmo,
fuimos jóvenes, tan sólo ingenuamente
―seguimos siéndolo―
0000jóvenes, por supuesto.

rapidísimas las noches fueron,
el alcohol ―era el tono―
la febril inteligencia ―era el momento―.

lo de hoy es dudar
entonces mejor dudemos,

no, ahora a cantar a la rosa,
no, ¡pero sin asombro!
alabemos al excremento,
no, mejor a la anti-rosa,
no, ¡pero con serenidad!
por ahora no cantemos.


digamos que creímos
que ahora no creemos
que es la hora de creer
y pronto desconfiaremos

―lo dijo el más lúcido de los idiotas―
pintemos con lápices de colores,

oooooooooooooooohay que ser absolutamente modernos.

¿¿¿

4.06.2010

nothing exists in itself

**
cuando melville dijo
―ah, humanidad―
era espuma
la entraña de los hombres.
pienso en ese viejo loco
sonriendo
al espectáculo de vida
―el odio es blanco―
pienso en los hombres de mi tiempo,

nada existe en sí mismo.

**

3.26.2010

de lo acontecido con la muerte de pike bishop

***
nadie creyó la muerte de pike bishop
nunca
como esa noche
tanto silencio secó las bocas
de aquellos hombres condenados al fracaso

y los hombres se miraban con gesto adusto
y tentaban su corazón
y confundían su sangre con la saliva de las mulas

nadie creyó el aullido de los perros
ni creyeron en la muerte
ni escucharon tampoco las palabras últimas
de bishop silbando a la lejanía

―a la enrojecida sombra de los riscos
los hombres masticaban tabaco―

y aunque dios mismo
ante ellos se postrara
para apaciguarles el pecho

no

aquella noche

000000000000000000ningún hombre besaría su mano.

++

3.20.2010

tiresias

***

preferible matarle que dar ese escarmiento
de tener relámpagos por ojos
y estar hundido así
0000000000000000tres mil metros bajo tierra,

porque duro es el vértigo
y atroz ―acá en lo oscuro―
tan sólo por una vez mirarle
¡una sola vez!
0000000000000desnuda hermosa y humana

ooooooooooooooooooooooooooo0000010junto al río.

2.08.2010

la confesión de un hombre que nunca conoció el viejo oeste

***

una muerte digna
murmuraba leroy parker,
revuelto su cabello,
pálido el rostro por el claro de luna,
una muerte solitaria, decía,

nacer y morir,
nacer y morir,
00000000000000000000solamente.

pero leroy parker no era viejo

nunca sus cabellos se atiesaron
en las sulfurosas tormentas de dodge city,

jamás de sus manos enjugó la sangre
de hombre alguno,

nunca

el pecho desbocado
el ansia en la garganta
el negro vapor
la pesadumbre del hierro,

jamás

el galope el corazón turbio
la helada inmensidad de la patagónica estepa.

una muerte digna
y solitaria

confesaba leroy parker,


pero leroy no era viejo
y nunca la muerte fue tan roja como la sangre
ni blanca como los colmillos del lobo

ni absurda
ni grotesca

00000000000000como como la vida de los hombres.

***

12.10.2009

insolencia

cúantos hombres
han amado a cúantas mujeres


yo moriré como todos los hombres,
nací intranquilo,
no tendré paz ―no quiero tenerla,
porque así es mejor―

pero muchacha,
cuando te miro largamente
desnuda,
tu pelo negro resbalándote al hombro,
tu boca hambrienta ―esa boca tuya, esa boca―,
siento en la nuca,

como un insolente pájaro corrompiendo el horizonte,

el beso tibio y
0000000000enceguecido 000 de la eternidad.

11.13.2009

uomo senza nome

**
hunde con tus dedos las costras de polvo
000 rasga con los dientes el visillo de la ventana.

el cristal ámbar

opaco como whiskey barato

agrio
00 como las putas del burdel

sucio_____
________________como el horizonte.


es el rencor de lo años desfigurando tu rostro
bébelo todo
mmmmmmmmmes el sudor de la frente

hasta la última gota en el fondo del vaso

es tu última noche

___________________―dispara.

el llanto
los gritos
las lágrimas de la viuda

bébelas todas_____como una bestia sobria

hasta la última gota en el
____________espejo interminable de la planicie.


es tu última noche
.

―de aquel cuerpo
_______flores de sangre
______________serán tragadas por el desierto...

___y tan sólo eso.

**

10.14.2009

hubiese

***

como dos gotas
como dos gruesas lágrimas saladas.
el alcohol
sobre tus labios
estos labios que no son míos
y esta mano que es
ya lo único que no agoniza.

si alguna vez hubiese escrito algo verdadero,
si alguna vez,
diría algo parecido al alcohol, ooo sobre tus labios

algo parecido a: 00000 lo único que sobrevive
000 ―entre estas manos que no son mías―
lo único que no agoniza
00000000―como dos gotas gruesas interminables―
lo único que no agoniza, 0000 la única posibilidad,

000es el aburrimiento.


0000000000000000 pero escribirlo es innecesario.

000

8.19.2009

el ritmo definitivo

***

¿a esto?

encarnizado lo inútil en la piel,

ya en paz,

así, 
como perros tristes y sarnosos
que esperan el ritmo definitivo,

¿a esto vinimos?

a mejor decir nada
porque ya no se puede
decir poesía,
porque ya no se puede
decir amor
sin sentirse imbécil
 y más que estúpido
por pensar que hay un más allá
que se escape a todo esto...

¿hay más allá muchachos?

díganmelo,

¿son verdaderos
estos nuestos oscuros párpados
de quienes ya no quieren ir a ninguna parte?

y esta bufonada de dios,
este insulto
que nos ha dejado sonriéndole a la muerte,
oyéndola dormir, bostezar y devorarse,

¿es cierto?

¿son de verdad estos
rostros vacíos y corruptos?

quisiera saberlo,

díganmelo muchachos,

quiero comprender...

antes
de que se me acabe el entusiasmo.

7.22.2009

nada de resurrección


***



a la señorita Z




nada de resurrección,

nada de resurrección, estoy vivo beso tus muslos, decirlo decirlo sin entender, decir: eres incomprensible como un beso bellamente absurdo, lejano lejanamente inaccesible a esto de la vida que vuelve tristísmos los ojos. no, nada de decirlo es sagrado porque hay que amar y callarle la oscura boca a la farsa que es este mundo. nada de resurrección y centímetros centímetros interminables de turbios caminos/húmedas sábanas/no, no por esta vacuidad este miedo este hastío ni la lúcida tristeza con que aprendimos a querernos/nada de resurrección/nada de este placer en el que somos ni el derrumbamiento de sangre en que bebemos de la noche las últimas gotas porque sabes que padezco y no entiendo no entiendo esto innecesario que es la sangre de los hombres...este tiempo en que me he volcado sin pedirlo, este tiempo el mismo tiempo en el que miles millones han nacido y muerto antes que yo, humanidades completas, civilizaciones enteras y siglos y polvo de siglos y cuerpos cuerpos hundidos hasta la densidad de la negra materia... porque ambos lo sabemos, acabará todo como ha venido acabándose todo interminablemente nada de resurrección nada de resurección, ambos lo sabemos pero te beso la espalda y estamos aquí solos y ahora/y casi estoy tanquilo y silencioso, abismado entre nacer y morir/como un punto perdido en la vaciedad de las galaxias galaxias/galaxias y profundas galaxias/

7.10.2009

ahora

***


de mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste

pablo neruda




a tumbos contra mí mismo,

anudado a lo que no tiene ninguna parte,

en esta inmensidad en que todo ha sido cierto

y demasiado.


―ahora,

amo con la devoción más pura e incierta,

me enjugo el alcoholizado cráneo,

nimio

intrascendentísimo/



y escribo los poemas más verdaderos

y hermosos.

6.23.2009

ya nadie habla a la penumbra

***


aquel estar en ti
dolorido y agonizante

estar

―cuando ya nadie habla a la penumbra
y amanece…

(yace la vida que es un olor profundo/
yacen un hombre una mujer que han dejado de serlo…)




***

6.19.2009

música

***

a la señorita Z


hilando y deshilando líquidos los labios
paridos a la vida como música nueva
así en la guerra
así en la liviandad
así esa noche trece
boca contra boca
cuando pendía el mundo todo
en lo infalible del error
a límite del vértigo a tu cabello negro
así en tus ojos de muchacha triste
así en la hermosura de tu cuerpo
en una calle terrible y oscura

―y aquel silencio interrumpido
de música nueva
y aquel silencio interrumpido

y la estridente renuncia
la estridente renuncia

a todas mis certezas.

6.06.2009

lo peligroso de los escorpiones

***


los asesinos llevan zapatos de charol. fuman rubio, sonríen.
disparan.
pere gimferrer



aquella noche pude haberte dado en el pecho,

luego del night club, luego del humo tus zapatitos de cobre los labios alcoholizados y ese cigarrillo inverosímil en tu boca.

era claro lo que tenía que hacer
, pero hablabas en voz baja y tenías los ojos más oscuros que una muerte debajo del agua.

ahora no recuerdo tu nombre,

pero cuando leas estas líneas sabrás que la próxima vez que me veas ―como una muchacha rubia en terciopelo negro en un gran salón de tonos grises― tendrás que esperar a que llegue a tu mesa

―y cerrarás los ojos mientras te murmullo al oído: lo peligrosos que son los escorpiones.