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4.15.2011

la escritura política/roland barthes


No hay duda de que cada régimen posee su escritura, cuya historia está todavía por hacerse. La escritura, siendo la forma espectacularmente comprometida de la palabra, contiene a la vez, por una preciosa ambigüedad, el ser y el parecer del poder, lo que es y lo que quisiera que se crea de él: una historia de las escrituras políticas constituiría por lo tanto la mejor de las fenomenologías sociales. Por ejemplo, la Restauración elaboró una escritura de clase, gracias a la cual la represión se daba inmediatamente como una condena surgida espontáneamente de la “Naturaleza” clásica: los obreros reivindicadores eran siempre “individuos”, los rompehuelgas, “obreros tranquilos” y la servilidad de los jueces se transformaba en la “vigilancia paterna de los magistrados” (en nuestros días, por un procedimiento análogo, el “golismo” llama “separatistas” a los comunistas). Vemos aquí que la escritura funciona como una buena conciencia y que tiene por misión el hacer coincidir fraudulentamente el origen del hecho y su avatar más lejano, dando a la justificación del acto la caución de su realidad. Este hecho de escritura es por otra parte propio de todos los regímenes autoritarios; es lo que se podría llamar la escritura policial: se conoce, por ejemplo, el contenido eternamente represivo de la palabra “Orden”.

La expansión de los hechos políticos y sociales en el campo de la conciencia de las Letras produjo un tipo nuevo de escribiente, situado a mitad de camino entre el militante y el escritor, extrayendo del primero una imagen ideal del hombre comprometido, y del segundo la idea de que la obra escrita es un acto. Al mismo tiempo en que el intelectual sustituye al escritor, nace en las revistas y en los ensayos, una escritura militante enteramente liberada del estilo, y que es como un lenguaje profesional de la “presencia”. En esa escritura abundan las sutilezas. Nadie negará que existe, por ejemplo, una escritura “Espirit” o una escritura “Temps Modernes”. El carácter común de esas escrituras intelectuales, es que aquí el lenguaje, de lugar privilegiado, tiende a devenir el signo autosuficiente del compromiso. Alcanzar una palabra cerrada por el empuje de todos aquellos que no la hablan, es afirmar el movimiento de una elección, sostener esa elección; la escritura se transforma aquí en la firma que se pone debajo de una proclama colectiva (que por lo demás uno no redactó). Adoptar así una escritura se podría decir mejor asumir una escritura, es economizar todas las premisas de la elección, manifestar como adquiridas todas las razones de esa elección.



Toda escritura intelectual es por lo tanto el primero de los “saltos del intelecto”. En vez de un lenguaje idealmente libre que no podría señalar mi persona y dejaría ignorar totalmente mi historia y mi libertad, la escritura a la que me confío es ya institución; descubre mi pasado y mi elección, me da una historia, muestra mi situación, me compromete sin que tenga que decirlo. La forma se hace así más que nunca un objeto autónomo, destinado a significar una propiedad colectiva prohibida, y ese objeto tiene valor de ahorro, funciona como una señal económica gracias a la cual el escribiente impone sin cesar su conversión sin trazar nunca la historia de ella.

Esta duplicidad de las escrituras intelectuales de hoy, está acentuada por el hecho de que, a pesar de los esfuerzos de la época, la Literatura nunca pudo ser enteramente liquidada: forma un horizonte verbal siempre prestigioso.

El intelectual no es más que un escritor mal transformado y, a menos de sumergirse y de hacerse para siempre un militante que ya no escribe (algunos lo hicieron, por definición olvidados), no puede sino volver a la fascinación de escrituras anteriores, transmitidas a partir de la Literatura como un instrumento intacto y pasado de moda. Por lo tanto, estas escrituras intelectuales son inestables, siguen siendo literarias en la medida en que son impotentes y sólo son políticas por su obsesión de compromiso. En suma, se trata todavía de escrituras éticas, donde la conciencia del escribiente (no nos atrevemos a decir, del escritor), encuentra la imagen apaciguante de la salvación colectiva.

Pero, del mismo modo en que, en el estado presente de la Historia, toda escritura política sólo puede confirmar un universo policial, toda escritura intelectual puede instituir únicamente una para-literatura, que no se atreve a decir su nombre. Están en un callejón sin salida, sólo pueden remitir a una complicidad o a una impotencia, es decir, de todos modos, a una alienación.

9.19.2010

mira a sus compañeros de generación/sergio cordero



Los he visto envejecer
noble y vertiginosamente.

Los he visto pasar
del morral al portafolios,
del cuero y la mezclilla
al casimir inglés.
Recuerdo que su irreverencia
abría de golpe las ventanas
para que entrara un soplo de aire fresco
en la conversación.

Ahora sopesan
cada palabra.
Estudian
las acciones ajenas
antes de actuar, medrosos y callados,
como si a un tiempo fueran
las piezas de ajedrez, el contrincante
y el jugador.

Hallaron
un lugar en el mundo,
ya son parte
del mecanismo ciego que los hombres construyen.
Éste les da olvido,
los limita
y los vuelve felices.

Sin embargo
lo que me desconcierta
no es su indiferencia,
su irritación o su desasosiego
cuando me ven,
sino la piedad,
la tristeza invencible que me inspiran.

Cómo salvar esa parte de ellos
que yo admiraba,
cómo salvar esa parte de mí
que irresponsablemente les dejé
como un voto, como una ofrenda.

7.09.2010

sátira primera/juan juaristi

**
(a rufo)

te has decidido, rufo, a probar suerte
en un certamen de provincias donde
ejerzo casualmente de jurado,
y encuentro razonable que me llames,
al cabo de diez años de silencio,
preguntando qué pasa con mi cátedra,
qué fue de aquella chica pelirroja
con quien ligué el ochenta en jarandilla,
cómo siguen mis viejos, si padezco
todavía del hígado y si he visto
a la alegre cuadrilla del pecé.
pues bien, ya que deseas que te cuente
de mí y mi circunstancia, has de saber
que un punto de alcalá me la birló,
en jodellanos gran especialista,
a quien pago el café cada mañana
y sustituyo volontiers los días
en que marcha a simposios en san diego,
en atlanta, florencia o zaragoza.
se casó con gonzalo. el hijo de ambos
va al colegio del mío, pero en vano
acudo a todas las convocatorias,
reuniones, funciones navideñas.
la pícara me elude, y yo departo
interminablemente sobre fútbol
con el cretino del marido, mientras
asesinan los críos una sórdida
versión del cascanueces. bien conoces
al pelma de gonzalo. creo, incluso,
que fuiste tú quien se lo presentó.
no pruebo ni una gota últimamente,
después de la biopsia. te confieso
que añoro aquellos mares de vermú,
aunque el agua es sanísima. vicente,
antiguo responsable de mi célula,
es viceconsejero de comercio
por el partido popular, y, claro,
se mueve en otros medios. otra gente
parece preferir ahora vicente.
mis padres van tirando. cree, rufo,
que nada tengo contra ti. al contrario,
te recuerdo con franca simpatía.
sobradas pruebas de amistad me diste
en el tiempo feliz de nuestra infancia.
es cierto que arruinaste mi mecano,
que me rompiste el cambio de la bici,
que le contaste a mi primera novia
lo mío con tu prima, la piesplanos.
eras algo indiscreto, pero todos
tenemos unos cuantos defectillos.
veré qué puedo hacer. no te prometo
nada: somos catorce y, para colmo,
corre el rumor de que juan luis panero.

**

7.05.2010

dream song 14/ john berryman

**
la vida, amigos, es aburrida. no deberíamos decirlo.
después de todo, el cielo lanza destellos, el inmenso mar suspira,
nosotros mismos emitimos luz y suspiramos,

y como me decía mi madre de pequeño
(repetidamente) “confesar que estás aburrido
significa carecer de
recursos internos”.

ahora ya sé que no tengo
esos recursos, porque estoy tremendamente aburrido.
la gente me aburre,
la literatura me aburre, en especial la gran literatura,
henry me aburre, con sus quejas & sus dolores
tan malos como uno de aquiles
que ama a la gente y el arte poderoso, lo que me aburre.

y las colinas apacibles, & la ginebra parece una colilla
y de algún modo un perro
que ha se ha tomado a sí mismo & a su cola muy en serio
a las montañas o el mar o el cielo, dejando
atrás: a mi yo, moviendo la cola.

***

6.19.2010

el tiempo/horacio


***


¿qué no deteriora el funesto paso del tiempo?
la edad de nuestros padres, peor que la de nuestros abuelos,
nos trajo a nosotros, todavía peores,
que luego engendraremos unos hijos aún más corrompidos.

***

4.29.2010

no volveré a ser joven/jaime gil de biedma, por loquillo

**




no volveré a ser joven

que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
―como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
―envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

3.08.2010

carlos montemayor

***

***

La poesía es una forma de autoconocimiento. No la veo como un ornato del lenguaje. Siento al género como una vía, un camino, para entender a cabalidad una actitud vital, una vivencia interior, un deseo inexpresable o inexpresado o incluso la memoria. Yo era muy niño cuando mi padre me llevó, no recuerdo en qué año, por vez primera a un pueblo abandonado que en aquel tiempo estaba separado de Parral. Y recuerdo que al bajar de la camioneta me sorprendió el ruido de la tierra y el color rojizo que tenía. Ese ruido, esa presencia, me asombró porque así como descubrí que la tierra estaba presente a partir del sonido, me di cuenta de que yo también estaba ahí, oyéndola. Esa sensación de que yo estuviera ahí no la podía expresar, pero la recuerdo: la tierra tenía una identidad y yo también.

Desde ese entonces creo que más que sentir la tierra, la escucho, y entonces tengo la idea de que no solamente la lluvia o el viento tienen voz, sino también la luminosidad del sol, las estrellas, las noches puras de un paisaje desértico como el de Parral, que permite un cielo muy despejado. Así como siento el ruido de la tierra, que puede ser el propio silencio que ensordece, me doy cuenta de que la luminosidad tiene una voz y que la tierra habla. Esto por supuesto no tiene nada que ver con mis actitudes políticas, mis análisis del mundo indígena del país ni con las guerrillas en México, sino con el contacto de la tierra."

Me siento fundamentalmente un poeta, desde siempre. La poesía me ha ayudado a reflexionar sobre muchos aspectos de la literatura, la narrativa y también ha sido esencial para acercarme a las lenguas clásicas e indígenas. Cada vez me doy cuenta que las lenguas indígenas son una faceta diferente de las clásicas. La mayor parte de mis ensayos literarios a lo largo de muchos años han sido sobre poetas y la poesía, mientras que la mayor parte de mis estudios minuciosos o más técnicos han partido del análisis literario, lingüístico o poético de las lenguas indígenas. Para mí la poesía es el motor inmóvil que mueve todas las cosas.

Parto del principio de que toda literatura es un ejercicio de reflexión, pero la poesía es una reflexión que por su propia naturaleza excepcional con el idioma cala más profundo en la conciencia humana. Y lo que está en juego no es desnudar a un individuo o a una unidad con una posible biografía concreta, sino llegar más a profundidad en lo que es la experiencia humana o la conciencia de las experiencias humanas. Desde ese punto de vista la poesía es el referente más luminoso de cualquier época de la humanidad para entenderla.


Siempre me pareció...


Siempre me pareció muy oscuro, desde niño,
que alguien dijese lo que no entendía,
o que alguien tratara de decir algo hermoso.
Cuando hablamos con nosotros mismos
las palabras no quieren ser oscuras,
no aspiran a ser hermosas.
Para todas las cosas hay palabras claras.
Aún para lo oscuro hay palabras luminosas.
Aún para nosotros, que somos oscuros.
Memoria

Estoy aquí, en la casa, a solas.
Aquí están los muebles, el aire, los ruidos.
Tengo un sentimiento tan transparente
como el vidrio de una ventana.
Es como la ventana en que miraba la nieve al amanecer,
hace muchos años, cuando era niño.,
y pegaba la cara contra el cristal y comprendía toda la vida.
Es un deseo en calma, como la tarde.
Es estar como están todas las cosas.
Tener mi sitio como todo lo que está en la casa.
Perdurar el tiempo que sea, como las cosas.
No ser más ni mejor que ellas.
Sólo ser, en medio de la mi vida,
parte del silencio de todas las cosas.



XI

Una mirada clarísima se yergue innumerable
cuando en la mujer empieza el mundo.
Esparce un aroma de lluvia sobre la vida,
un aroma de barro, de río,
elevado el sonido primordial de las piedras.
Vuelve los ojos desde su altura, desde su carne,
hasta el silencio en que todo cae y resurge.
Nada podemos olvidar, si la recobramos.
Nada podemos amar, cuando nos doblega.
Nada la detiene, nada nos sacia.



Arte poética

Cuando mi hijo come fruta, o bebe agua, o se baña en un río,
sólo dice que come fruta, o bebe agua, o que se baña en el río.

Por eso ríe cuando leo mis poemas.
No comprende aún tantas palabras.
No comprende aún que las palabras no son las cosas.
Que en un poema quiero decir lo que nos rebasa a cada paso:

la ira entre quincenas y casas prestadas y ropas que envejecen;
la esperanza entre deudas y calles compartidas con días monótonos
y con mañanas cuya única dulzura es el agua que nos baña;
la honra entre empleos temporales y amigos deshonrados;
la rapiña entre diarios y oficinas públicas;
la vida que nos abre los brazos para tomar
a un lado la noche de las lluvias
y en otro los días de las desdichas.

Mas cierta vez, comiendo un persimonio de mi pueblo
dijo sin darse cuenta que sabía como a durazno y ciruela.
Porque desconocía esa fruta
no dijo lo que era, sino cómo era.

No comprende aún que así hablo yo,
que trato de comprender lo que desconozco
y que intento decirlo a pesar de todo,
como si ignorar fuese también una forma de comprender,
como si siempre recordara que la vida no es una frase, ni un nombre,
ni un verso que todos entienden.

Es, a mi modo, como decir,
que bebo agua, o como una fruta, o que me baño en un río.

***

3.02.2010

a una dama muy joven, separada/jaime gil de biedma

***

en un año que has estado
casada, pechos hermosos,
amargas encontraste
las flores del matrimonio.

y una buena mañana
la dulce libertad
elegiste impaciente,
como un escolar.

hoy vestida de corsario
en los bares se te ve
con seis amantes por banda
-isabel, niña isabel-,
sobre un taburete erguida,
radiante, despeinada
por un viento sólo tuyo,
presidiendo la farra.

de quién, al fin de una noche,
no te habrás enamorado
por quererte enamorar!
y todos me lo han contado.

¿no has aprendido, inocente,
que en tercera persona
los bellos sentimientos
son historias peligrosas?

que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña isabel. ten cuidado.

porque estamos en españa.
porque son uno y lo mismo
los memos de tus amantes,
el bestia de tu marido.

***

2.24.2010

la hermosura para qué/julio martínez mesanza

****



Las campañas de mayo

Otros recuerdan los jardines falsos
del amor y los días en que amaron
o creyeron amar, y otros, los libros
que leían de niños y marcaron
su vida para siempre, ya que nunca
pudieron entender cómo es el mundo.
Y todos se consuelan de esta forma
e incluso se entusiasman cuando sienten
que la memoria puede moldearse
a voluntad y dar lo que no daban
el amor, los jardines y los libros.
Yo recuerdo las cosas que no hice:
las campañas de mayo sobre todo.


He soñado de nuevo con jinetes

He soñado de nuevo con jinetes
pesadamente armados. A lo lejos
acampan. Vemos la humareda enorme
de sus festines y sus grandes sombras.
Sabemos que vendrán tarde o temprano,
y ante su carga no valdrán las hachas
ni las cobardes hoces, ni la astucia.
Sobre nuestras espaldas de vencidos
golpearán terribles sus espadas.
Quisiera desertar, pero me dicen
que sé algo de estrategia y que soy joven.
Quisiera estar del lado de los otros.



Cuestiones naturales II

Vagas estrellas que arden para nada;
muertas lunas que surcan el vacío;
el cielo que vigila nuestro insomnio,
y, aquí abajo, la sucia piel del mundo
y la vida, su huésped más terrible.
Lo incomprensible no es que lo crearas,
sino que, pese a conocer lo absurdo
que era para los hombres tu universo,
te hicieses uno de ellos y quisieras
participar en esta pesadilla.



El cautivo

Dioses bajo la luz celeste y pura
luchan en la cubierta de la nave.
Escucho sólo el ruido de las armas
mientras intento ver desde lo oscuro.
Sólo el eco merece mi ceguera
e imagino el combate que no vivo.



Nunca he visto gozosa a la discordia


Nunca he visto gozosa a la discordia.
No conozco el olor que tiene el campo
después de la batalla. Nunca he visto
caballos sin jinete entre las picas
vagar y entre los muertos. No conozco
la voluntad de ser invulnerable
ni el estupor que nace con la herida.



Los prisioneros

A Lorenzo Martín del Burgo

Él era de una raza de gigantes.
Mirábamos sus ojos, y su orgullo
nos sojuzgaba. Mucho ponderamos
su grandeza de espíritu, su forma
de arrastrar las cadenas en la jaula.
Era la dignidad y lo inasible,
un astro en torno al cual todo giraba.
Cuando fue deportado, nuestras vidas
perdieron su más clara referencia:
allí permanecía aquella jaula,
pero sin nuestro superior trofeo,
y el tiempo en el cuartel se hizo insufrible.
En vano organizarnos correrías,
saqueos sistemáticos y asaltos
por sorpresa; fue inútil disfrazarnos
con harapos y entrar en las ciudades
del enemigo y practicar secuestros:
ningún botín podía devolvernos
la confianza perdida y la victoria
dejó de ser hermosa y el combate
se convirtió en oficio de asesinos.
Vemos la noche desde nuestra jaula
y nos imaginamos yermas lunas
más lejos cada vez unas de otras
y un sol sólo ceniza a la deriva
del que también se alejan esas lunas.
Entonces la traición de nuestros jefes
y todos nuestros crímenes no importan;
aunque tarde, aprendemos la renuncia
y viene a consolarnos el desprecio.



Nínive

No soy feliz, ni lo seré venciendo.
Ya no quiero vencer. Lanzo la flecha,
pero la estéril ansiedad persiste.
Mando romper el nervio de los arcos
y la ansiedad persiste. Ya me hiere
todo rumor y escucho predicciones
sobre eclipses e imperios. El insomnio
me devuelve un pretérito manchado.
La vejez de los dioses es inmensa,
y mil generaciones de los hombres
alcanzan lo que alcanza su agonía.
Los crímenes de un dios jamás prescriben,
se arrastran como siglos por los siglos
ensuciando los ojos de lo eterno.
Todo lo que alcancé ya no me sirve.
No quiero ver a la mujer gozada.
No quiero ver el campo victorioso.
No quiero ver las torres ni los templos.
Ni las palabras dichas ya me sirven:
escapan sin sentido de mi boca.
Todo lo que contemplo se empobrece.
Ningún alivio encuentro en los paisajes
que los hombres aprecian. Ha salido
muchas veces el sol, muchas ha muerto.


Remedia amoris I

Amigos, el amor me perjudica:
no permitáis que caiga nuevamente.
Podemos emprender una campaña
o el estudio de textos olvidados:
algo que me mantenga distraído.
No me habléis de la dulce voz de aquélla
ni del hermoso talle de esa otra.
Quemad todo retrato, ensordecedme,
poned sus armas en mis propias manos:
si sé el secreto su poder se extingue:
ellas son incapaces de ternura.


La hermosura para qué

En el ala del miedo. En eso vienes
pensando. En el extremo sin escudo.
Porque siempre has pensado en cosas raras,
y la tarde oscurece desvalida.
En tres mujeres que no tienen hijos
ni los tendrán jamás. En ellas vienes
pensando. En el extremo sin escudo,
porque la vida está desprotegida.
La fiesta de la luces en las torres
que nunca duermen. En las torres vienes
pensando. En la tristeza de las torres.
En el hermoso orgullo desvalido.
En la hermosura para qué. En el ala
del miedo. En el extremo sin escudo.
Porque siempre has pensado en cosas tristes.
Y son tan dulces y no tienen hijos.

***

2.22.2010

pez suelto y pez amarrado/herman melville, moby dick


***




La alusión que hemos hecho en el penúltimo capítulo a las marcas y banderolas requiere una explicación sobre las leyes y normas de la caza de ballenas, de la cual la marca es símbolo y divisa.

Suele ocurrir que cuando varios barcos navegan juntos, uno de ellos puede herir a una ballena que logra escapar, para después ser capturada y muerta por otra nave: en este caso están comprendidas muchas contingencias menores, cada una de las cuales es partícipe de ese hecho general. Por ejemplo: después de una caza fatigosa y llena de peligros, una vez que se ha capturado una ballena puede ocurrir que su cuerpo se aparte de la nave impulsado por una borrasca violenta y se aleje a gran distancia, por sotavento, hasta que la toma otra ballenera que, en medio de una bonanza, lo remolca cómodamente, sin arriesgar vida ni lanzas. Así surgirían las disputas más hirientes y violentas entre los pescadores si no existiera alguna ley universalmente admitida, escrita o no, aplicable a todos los casos.

Quizás el único código ballenero oficial autorizado por un decreto legislativo fue el de Holanda. Fue aprobado por los Estados Generales en 1695, anno Domini. Pero aunque ninguna otra nación ha tenido nunca una ley escrita sobre la caza de ballenas, los pescadores norteamericanos han sido sus propios legisladores y abogados en ese ámbito. Han creado un sistema que supera en limpidez y concisión a las Pandectas de Justiniano y a los estatutos de la “Sociedad China para evitar injerencia en asuntos ajenos”. Esas leyes podrán grabarse en medio escudo de la reina Ana, o en la punta de un arpón, y llevarse en torno al cuello, tal es su brevedad.

I.Un pez amarrado pertenece a la parte que lo amarra
II.Un pez suelto es buena presa para el primero que lo atrape

Pero la trampa de este código magistral es precisamente su admirable brevedad, que exige todo un volumen de comentarios e interpretaciones.

Primero ¿qué es un Pez Amarrado? Vivo o muriendo, todo pez se considera técnicamente amarrado cuando está unido a una nave o bote por cualquier medio que puedan dirigir su ocupante o sus ocupantes: un mástil, un remo, un cable de nueve pulgadas, un alambre telegráfico, una hebra de telaraña, cualquier cosa da lo mismo. Asimismo, todo pez se considera técnicamente amarrado cuando lleva una marca o cualquier otro símbolo de posesión aceptado, siempre que el poseedor demuestre en un momento dado su habilidad para acercarse al pez y su intención de hacerlo.

Éstos son comentarios científicos: pero los comentarios de los propios balleneros a veces consisten en palabras muy duras y en golpes aún más duros: el Coke-upon-Littleton de los puños. Es cierto que entre los balleneros más rectos y honorables se hacen concesiones especiales en casos determinados, cuando sería una atroz injusticia por una de las partes exigir la posesión de una ballena ya capturada y muerta por la otra parte. Pero hay otros menos escrupulosos.

Hace unos cincuenta años se produjo en Inglaterra un curioso litigio en torno a una ballena. Los demandantes declararon que después de una ardua caza en los mares nórdicos y cuando ya habían logrado arponear el pez, el peligro que corrían sus vidas los había obligado a abandonar no sólo las líneas, sino también el bote. A continuación, los demandados (la tripulación de otra nave) se habían precipitado hacia la ballena para herirla, matarla, atraparla y al fin apropiársela ante las mismas narices de los demandantes. Y al recibir estos demandados las correspondientes reclamaciones, el capitán había hecho una castañeta en la cara de los demandantes, declarando que para celebrar su hazaña se quedaría también con la línea, los arpones y el bote, todavía unidos a la ballena en el momento de captura. Por eso, los demandantes, exigían indemnización por el valor de la ballena, la línea, los arpones y el bote.

El señor Erskine era el abogado de los demandados; Lord Ellenborough era el juez. En el transcurso de la defensa, el ingenioso Ellenborough ilustró su posición citando un reciente caso de adulterio en que un caballero, después de procurar en vano refrenar la depravación de su mujer, la había abandonado en los mares de la vida; pero con los años, arrepentido, había entablado una acción para reclamar la posesión de la mujer. Erskine representaba a la otra parte, y se había defendido alegando que aunque el caballero había sido el primero en arponear a la dama y en amarrarla, y si bien la había abandonado sólo a causa de su excesiva depravación, con todo la había abandonado. Por consiguiente, cuando un caballero ulterior le había arponeado nuevamente, la dama había pasado a ser propiedad de ese caballero ulterior, juntamente con cualquier arpón que se le hubiese podido encontrar en el cuerpo.

Ahora bien, en el presente caso, Erskine sostenía que los ejemplos de la ballena y la dama se ilustraban recíprocamente.

Oídas estas razones y las opuestas, el docto juez declaró en términos precisos lo siguiente: en cuanto al bote, lo asignaba a los demandantes, porque lo habían abandonado para salvar sus vidas; pero en cuanto a la ballena, los arpones y la línea en controversia pertenecían a los demandados. La ballena, porque era un pez suelto en el momento de la captura final; los arpones y la línea, porque cuando el pez había huido con ellos había adquirido posesión de esos elementos y, por lo tanto, cualquiera que después atrapara al pez tenía derecho a ellos. Ahora bien: los demandados habían atrapado el pez; ergo, los mencionados artículos les pertenecían.

Un hombre corriente quizá podría objetar esta decisión del muy docto juez. Pero si cavamos hasta las rocas fundamentales de este asunto, los dos grandes principios expuestos en las dos leyes balleneras antes citadas y explicadas por Lord Ellenborough en el susodicho caso, esas dos leyes acerca del Pez Amarrado y el Pez Suelto, descubriremos que son las bases de toda la humana jurisprudencia; pues a pesar de la complicación de sus esculturas, el Templo de la Ley, como el Templo de los Filisteos, sólo tiene dos puntales como sostén.

¿Acaso no está en boca de todos esa frase según la cual “la posesión es la mitad de la ley” (es decir, sin considerar cómo ha llegado a ser poseído el objeto)? Pero con frecuencia es la ley entera. ¿Qué son los músculos y las almas de los siervos rusos y los esclavos republicanos sino Pez Amarrado, cuya posesión es la ley entera? ¿Qué es el último céntimo de la viuda para el rapaz propietario sino Pez Amarrado? ¿Qué es la casa de mármol de ese granuja aún no desenmascarado, con una chapa en la puerta a guisa de banderola, sino Pez Amarrado? ¿Qué es el ruinoso interés que Mordeacai, el prestamista, cobra al pobre infeliz que está en bancarrota, sobre un préstamo que salvó a la familia del infeliz hombre; qué es ese ruinoso descuento sino Pez Amarrado? ¿Qué es la renta de 100.000 libras que el arzobispo de Salvánima sustrae del magro pan y queso de cientos de miles de obreros con el espinazo roto (todos seguros de obtener el cielo sin necesidad de Salvánima), qué es esa cifra de 100.000 libras sino Pez Amarrado? ¿Qué son las ciudades y las aldeas heredadas por el duque de Badulauque, sino Pez Amarrado? ¿Qué es la Irlanda para el pobre John Bull, ese temible arponero sino Pez Amarrado? En todos estos casos, ¿la posesión no es la ley entera?

Pero si la doctrina del Pez Amarrado es casi siempre aplicable, lo es más la doctrina del Pez Suelto: se le aplica internacional y universalmente.

¿Qué era América en 1492, sino un Pez Suelto en el cual Colón plantó la bandera española como marca de sus reales amos? ¿Qué era Polonia para el zar? ¿Y Grecia para los turcos? ¿O India para los ingleses? ¿Qué será un día México para los Estados Unidos? Todos son Peces Sueltos. ¿Qué son los derechos del hombre y las libertades del mundo, sino Pez Suelto? ¿Qué son las mentes y las opiniones humanas sino Pez Suelto? ¿Qué es el principio de la fe religiosa, sino Pez Suelto? ¿Qué son los pensamientos de los filósofos para los pomposos plagiarios, sino Pez Suelto? ¿Qué es este enorme globo, sino Pez Suelto? ¿Y qué eres tú, lector, sino un Pez Suelto y también un Pez Amarrado?

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1.20.2010

ricardo güiraldes/poemas solitarios



***

septimbre 1924


me he acostumbrado a estar solo,
como el ombú se ha acostumbrado a la pampa.

mi alma es una esfera mirando su centro
que es vigor.

para caminar por la vida,
sé sostenerme sobre las piernas
de mi voluntad y mi coraje.

la noción de mi propia existencia me impide caer.

la vida es una obligación que mantener.

ignoro la cobardía cuando me he dicho: «DEBO».




Agosto de 1924


en este momento, en que sufro, mi coraje debe
comprender.

nada es que mi cuerpo se bambolee en la pesada
prisión de su dolor.

tal vez, por ahí, un hombre harto, de amor o de
belleza, ha dejado que su alma caiga de rodillas ante
la vida, porque al fin ha comprendido.

**

1.11.2010

poemas de sidney west/juan gelman



**

con agradecimiento a ro


lamento por la muerte de parsifal hoolig

empezó a llover vacas
y en vista de la situación reinante en el país
los estudiantes de agronomía sembraron desconcierto
los profesores de ingeniería proclamaron su virginidad
los bedeles de filosofía aceitaron las grampas de la razón intelectual
los maestros de matemáticas verificaron llorando el dos más dos
los alumnos de lenguaje inventaron buenas malas palabras

esto ocurrió al mismo tiempo
un oleaje de nostalgia invadía las camas del país
y las parejas entre sí se miraban como desconocidos
y el crepúsculo era servido en el almuerzo por padres y madres
y el dolor o la pena iba vistiendo lentamente a los chiquitines
y a unos se les caía el pecho y la espalda a otros y nada a los demás
y a Dios lo encontraron muerto varias veces
y los viejos volaban por el aire agarrados a sus testículos resecos
y las viejas lanzaban exclamaciones y sentían puntadas en la memoria o el olvido según
y varios perros asentían y brindaban con armenio coñac
y a un hombre lo encontraron muerto varias veces

junto a un viernes de carnaval arrancado del carnaval
bajo una invasión de insultos otoñales

o sobre elefantes azules parados en la mejilla de Mr. Hollow
o alrededor de alondras en dulce desafío vocal con el verano
encontraron muerto a ese hombre
con las manos abiertamente grises
y las caderas desordenadas por los sucesos de Chicago
un resto de viento en la garganta
25 centavos de dólar en el bolsillo y su águila quieta
con las plumas mojadas por la lluvia infernal
¡ah queridos!
¡esa lluvia llovió años y años sobre el pavimento de Hereby Street
sin borrar la más mínima huella de lo acontecido!
¡sin mojar ninguna de las humillaciones ni uno solo de los miedos
de ese hombre con las caderas revueltas tiradas en la calle
tarde para que sus terrores puedan mezclarse con el agua y pudrirse y terminar!

así murió parsifal hoolig
cerró los ojos silenciosos
conservó la costumbre de no protestar
fue un difunto valiente
y aunque no tuvo necrológica en el New York Times ni el Chicago Tribune se ocupó de él
no se quejó cuando lo recogieron en un camión del servicio municipal
a él y a su aspecto melancólico



lamento por gallagher bentham

cuando gallagher bentham murió
se produjo un curioso fenómeno:
a las vecinas les creció el odio como si hubiera aumentado la papa
feroces y rapaces comenzaron a insultar su memoria
como si el deber obligación o tarea de gallagher bentham
fuera ser inmortal

siendo que él se preocupaba cuidadosamente
de vivir imperfecto a fin de no irritar a los dioses
jamás se cuidó de ser bueno sin ganas
pecó y gozó como los mil diablos
que sin duda lo habitaban de noche
y lo obligaban a escribir versos sacrílegos
en perjuicio de su alma

así
creció famoso por su desparpajo y sus caricias
“ahí va gallagher bentham el desgraciado malparido” decían las vecinas a sus hijos
y lo mostraban con el dedo
pero de noche soñaban con él
de noche una extraña nube o mano o seda
se les metía en la garganta soñando con él
¡ah gallagher bentham gran padre!
pueblos enteros habría fundado con sus hijos
de haberlos querido tener
de no haber sido por los versos
que no piden de comer y es de lo poco que tiene a favor

de modo que murió nomás y la gente
desconcertada por la falta de ejemplo del mal ejemplo

o con la sensación de haber perdido algo de su libertad
designó representantes que entrevistaron a gallagher bentham
y por más preguntas que le hicieron
sólo escucharon el ruido de las abejas de su cuerpo
como si estuvieran haciendo miel
o más versos en otra cosa siempre
es difícil saber porqué el vecindario de Spoker Hill llegó a odiarlo así
lo descuartizaron una mañana de otoño para alegría de los chicos
no hubo más nubes en garganta de mujer
ni desquites feroces en la cama con marido extrañado

o hasta sueños de las más delicadas que llenan la noche
y hacían girar al viento y llover
todos los arbolitos de Spoker Hill se secaron
menos el tábano real que volaba y volaba
alrededor de gallagher bentham o sus últimas mieles



lamento por el sapo de stanley hook

stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano
“oh sapo” le decía “sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por triste condición furiosa” le decía
“oh caballito cantor de la humedad o pedazo esmeralda”
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos
más allá de cualquiera condición

“oye mío” le decía “hay muerte y vida día y noche sombra y luz”
decía stanley hook “y sin embargo te amo sapo
como amaba a las rosas tempranas esa mujer de Lesbos
pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler”
decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris
gris la memoria feo el corazón

“oye sapo” decía mostrándole el suelo
“los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan”
decía stanley hook “qué bárbara tristeza” decía ante el asombro popular
los brillos del silencio popular
que se ponía como un sol
esa noche naturalmente stanley hook se murió
antes les dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo
mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo
seguía con el jueves

todo esto es verdad:
hay quien vive como si fuera inmortal
otros se cuidan como si valieran la pena

y el sapo de stanley hook se quedó solo
y si alguno supone que esto es triste
si alguno va a pararse a decir que esto es triste
sepa que esto es exactamente lo que pasó
que ninguna otra cosa pasó sino esto
bajo este cielo o bóveda celeste


lamento por el llanto de sim simmons

una mañana de otoño sim simmons
se levantó sin ojos como caídos a favor de la estación
“pero no importa” dijo
y se alisaba la memoria

“no importa realmente no importa” decía sim simmons
poniéndose árboles vacíos en las cuencas
a los que alimentó con estampidos
gritos olvidos silenciosas partes

nocturnos insectos portadores de muerte
rondaban por los árboles
“no importa” decía sim
desplegando sus tiernas alas

y volando todo alrededor del cielo
“si fuese una nube” decía “si fuese un halcón o catástrofe
lo que me come el corazón” decía
“te apagaste paloma” decía sim simmons sin llorar

“no tengo ojos para llorar” decía “y sin embargo debiera”
decía recordando que todo vegetal,
agua llanto lluvia o río necesita
para abrigar un tierno nido

así que sim simmons se puso a llorar
los árboles se le volaron
y otra vez tuvo ojos para mirar o ver o sufrir
y llorar sin dar comida a nadie

“me lo merezco” decía sim simmons tarde
“me lo merezco mucho” decía con los ojos ya secos
duros brillantes como sol
bajo la tierra de Alabama

dos ríos nacieron donde lo enterraron
uno hacia el norte otro hacia le sur
para memoria para olvido
y todo el mundo tuvo agua

pero sim simmons no:
miraba para abajo
ya merecido o muerto o triste
sin árboles sin árboles



lamento por los idiotas de warren s.w. cormoran

“oh warren warren” gritaban todos los idiotas del pueblo
en la mañana de Santa Mónica sucia
por el hollín los escapes los sueños
rotos o podridos de la noche anterior

qué formidable
extrañas rosas u orquídeas florecían en esa podredumbre caliente
mientras la multitud del bulevar vivaba a warren ese dabliu cormoran
y él se deslizaba de contrabando por el día

“oh warren warren” le decían sobre
la suciedad el mal olor el pésame envolviendo
tanta salud apenas débil

o muda o yendo en dirección a su pérdida
en todo caso era así:
el ser se lo dio ola madre en hermoso verdor
a su sombra creció warren como piedra en el río
hasta que la rompió como flecha con suaves ojos disparada

¡y si pudiera olvidar completamente!
“warren warren” gritaba la multitud no dejándolo dormir

o sólo abría su dureza donde
volaba una mosca azul sospechosa
warren ese dabliu cormoran:
¿tenías acaso ají en tu sementera?
en todo caso se voló y voló
quiéranlo mucho lagartos

denle sombrita en la mitad
tápenlo para el frío

o que lo abrigue el calor
de los sueños podridos de Santa Mónica el hollín
“oh warren warren” gritaban todos los idiotas del pueblo
pero no así porque así qué pasa con las águilas



lamento por el sicomoro de tommy derk


a los cuarenta tommy derk descubrió
que él sufría la suerte de su pueblo
que el paraíso a cuenta
lo destinaba a páramo del mundo

¡ah tommy derk cómo lloraba en su entretela o revés!
pero ni así regaba sus tierritas
donde la luz se le apagaba
al pie del sicomoro marrón

y el socomoro también se apagaba
arrugándolo a tommy derk
cortándole la claridad del pelo
llenándolo de hojas con su nombre muerto escrito allí

¡ah celebres palomas!
ninguna vino a defenderlo a tommy derk
ninguna le dio plumitas para el frío

o pan con leche para el hambre del sur
así que tommy derk se acostó a morir nomás
y pidió que por lo menos lo hacharan
hicieran leña con él algún fuego con él
algún calor o luz o advertencia

cuando lo fueron a encender se le volaron los caballos
se le volaron los caballos a tommy derk
unos fueron al norte otros al frente
unos fueron al tiempo otros a él

peor esa sangre reseca que dejó tommy derk
justísimo debajo de donde ardió
parecía una pluma con leche
con su nombre vivo escrito allí

“tommy derk tommy derk” gritaba la plumita
mientras todos los sicomoros de Ohio especialmente
agachaban la cabeza en silencio
como una mala soledad

***

1.04.2010

las máscaras del vacío/henri michaux

***

A menudo, en la retracción de mí mismo,
se me aparecen las máscaras del vacío.

Las máscaras que adquiere el vacío no son plenas. No le resulta necesario.

Unos rasgos ínfimos procuran enmascararlo; y lo logran. Seguramente allí está, casi podríamos olvidarlo…

Habitualmente esas máscaras vienen de dos a dos
y se imprimen, sutiles aunque duras, en el disco terminado del universo.

Podríamos creer que son gestos, álgebra de gestos detenidos en un cataclismo pompeyano. Pero no hay huella alguna de cataclismo.

Al contrario, una extraña movilidad,
y por todas partes dentro del mismo Espectro del poder,
la espantosa succión del vacío.

También están los desiertos matinales, tapados de animales muertos…

12.17.2009

échale a él la culpa/vicente gallego


Hoy te has ido de fiesta con amigas,
y sin que tú lo sepas me regalas
un tiempo de estar solo que ya empieza
a ser raro en mi vida, un tiempo útil
para intentar pensar en ti como si fueras
lo que siempre debiste seguir siendo
cuando pensaba en ti: aquella persona,
en todo semejante a cualquier otra,
que una noche lejana tuvo el gesto
generoso y extraño de entregarme su amor.
Pero el amor nos cambia, nos convierte en espías
ridículos del otro, en implacables jueces
que condenan sin pruebas y comparten
sus estúpidas penas con el reo.
El amor nos confunde y trata ahora
de que vea en tu fiesta una traición.

Por huir de esa trampa me amenazo
con los nombres que cuadran al que cae en su vacío:
egoísta, ridículo, inseguro, celoso...
Y como un ejercicio de humildad pienso en ti
divirtiéndote sola: te imagino bailando
y mirando a otros hombres;
al calor del alcohol
confiesas a una amiga algunas cosas
que te irritan de mí sin que yo lo sospeche,
y por unos instantes saboreas
una vida distinta que esta noche te tienta
porque eres humana, aunque no me haga gracia.

Ahora caigo en la cuenta de que dudas
como yo dudo a veces, y que también te aburres,
y que incluso algún día habrás soñado
follar como una loca con el tipo que anuncia
la colonia de moda.
Para calmarme un poco
tras la última idea, yo me digo
que el amor es un juego donde cuentan
mucho más los faroles que las cartas,
y procuro ponerme razonable,
pensar que es más hermoso que me quieras
porque existen las fiestas, y las dudas,
y los cuerpos de anuncio de colonia.

Lo que quiero que sepas es que entiendo
mejor de lo que piensas ciertas cosas,
que soy tu semejante, que he pensado besarte
cuando llegues a casa; y que es el amor
―ese tipo grotesco y marrullero―
el que va a hacerte daño con palabras
absurdas de reproche cuando vuelvas,
porque ya estás tardando, mala puta.

12.14.2009

la pipa/herman melville, moby dick

***
Cuando Stubb se marchó, Ahab permaneció un rato inclinado sobre la amurada; luego, como solía hacerlo en los últimos tiempos, llamó a un marinero de la guardia y lo envió a la cabina en busca de su banco de marfil y también de su pipa. Después de encender la pipa en el farol de bitácora, colocó el banco a barlovento, se sentó y empezó a fumar.

La tradición dice que en tiempos de los viejos vikingos los tronos de los reyes daneses enamorados del mar estaban hechos con colmillos de narval. ¿Cómo mirar a Ahab, sentado en ese trípode de huesos, sin pensar en la realeza que simbolizaba? Porque Ahab era un Khan a cubierta, un rey del mar, un gran señor de leviatanes.

Pasaron unos instantes durante los cuales el denso vapor salió de sus labios en bocanadas rápidas y constantes que el viento devolvía a su cara. “Y bien ―dijo al fin, para sí, quitándose la pipa de la boca―, fumar ya no me calma. ¡Oh, pipa mía! ¡Mal andan las cosas para mí si tu encanto ha desaparecido! He estado afanándome inconscientemente, en lugar de divertirme… Sí, y sin darme cuenta, he fumado contra el viento… Contra el viento, y con bocanadas tan nerviosas que parezco una ballena moribunda, cuyos últimos jadeos son los más dolorosos. ¿Qué tengo yo de común con esta pipa? Esta cosa que ha sido creada para la serenidad, para exhalar suaves vapores blancos entre suave cabello blanco, y no entre mechones grises como el hierro… No fumaré más…”

Arrojó la pipa todavía encendida al mar. La brasa chirrió entre las olas y en el mismo instante la nave se apartó de la burbuja hecha por la pipa al hundirse. Con el sombrero calado, Ahab caminó por cubierta con paso vacilante.

12.07.2009

playlist/poesía en vivo, cuarta sesión

***

amor, idea vilariño

amor
desde la sombra
desde el dolor
amor te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.
te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.




algún día encontraré una palabra, roberto juarroz

(lectura dedicada a sandra)


algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.
hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
no será necesario.
irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.




ya no será, idea vilariño


ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

no llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

ya no soy más que yo para siempre y tú
ya no serás para mí más que tú.
ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

no me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
no volveré a tocarte. no te veré morir.



la alucinación de una mano o la esperanza
póstuma y absurda en la caridad de la noche, leopoldo maría panero



a isa-belle bonet
«todo el bienestar del mundo
lo encuentro en suleika
cuando la achucho un poco
me siento digno de mí mismo;
si me dejara -perdería los ojos.»
(goethe, diván oriental-occidental)



una mujer se acercó a mí y en sus ojos
vi todos mis amores derruidos
y me asombró que alguien amase aún el cadáver,
alguien como esa mujer cuyo susurro
repetía en la noche el eco de todos mis amores aplastados
y me asombró que alguien lamiese en las costras
0000000000000000000000000000000000000000000000000todavía
tercamente la sustancia que fue oro,
aquello que el tiempo purificó en nada.

0000000000000y la vi como quien ve sin creerla
0000000000000en el desierto la sombra de un agua,

la amé sin atreverme a creerlo.

0000000000000y le ofrecí entonces mi cerebro desnudo,
0000000000000obsceno como un sapo, obsceno como la
00000000000000000000000000000000000000000000000000000vida,
0000000000000como la paz que para nada sirve
0000000000000animándola a que día tras día lo tocase
0000000000000suavemente con su lengua repitiendo
0000000000000así una ceremonia cuyo sentido único
0000000000000es que olvidarlo es sagrado.



canción para billie holiday, pere gimferrer

000000y la muerte
000000000000000000000000000000000000000000000nadie la oía
pero hablaba muy cerca del micrófono

con careta antigás daba un beso a los niños

lady daylas gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto
extraña fruta en el aire el crepúsculo se ausenta
con una espada con un guante con una bola de cristal
la pecera magnética la cueva del pasado el submarino bajo las
00000000000000000000mareas que fulgen
lady day cuánto amor en una juventud cuántos errores
00000000000000000000cuántas tardes hablando qué deseo qué eléctricos
00000000000000000000jazmines
cuántos cow-boys muertos como trovadores la sonrisa en los
00000000000000000000labios que se tiñen de sangre
los gritos en las calles las manifestaciones disueltas bajo el
00000000000000000000arco voltaico del poniente y los lóbregos edificios
00000000000000000000irreales
lady day el amor como una libélula
cazador de libélulas
lady day qué despacio nos viene la experiencia todo cobra un
00000000000000000000sentido se ordena como el paisaje en los 00000000000000000000ojos cuando
00000000000000000000recién despiertos corremos las persianas
o intentamos ordenar las palabras de un
00000000000000000000000000000000000000000poema
lady day
animales heridos en el bosque nuestros ojos qué piden qué
00000000000000000000000desean
qué desea esta voz en el viento de otoño un lebrel o su presa
00000000000000000000000disueltos en la fría oscuridad del tiempo
escamoteados como naipes de una baraja los años de nuestra juventud
con dos vueltas de llave cerraron la cocina
no nos dan mermelada ni pastel de cereza
ni el amor ni la muerte
extraña fruta que deja un sabor ácido.



deseo de ser piel roja, leopoldo maría panero

la llanura infinita y el cielo su reflejo.
deseo de ser piel roja.
a las ciudades sin aire llega a veces sin ruido
el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte.
deseo de ser piel roja.
sitting bull ha muerto: no hay tambores
que anuncien su llegada a las grandes praderas.
deseo de ser piel roja.
el caballo de hierro cruza ahora sin miedo
desiertos abrasados de silencio.
deseo de ser piel roja.
sitting bull ha muerto y no hay tambores
para hacerlo volver desde el reino de las sombras.
deseo de ser piel roja.
cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda que luego se deshizo en el viento.
deseo de ser piel roja.
en la reservación no anida
serpiente cascabel, si no abandono.
DESEO DE SER PIEL ROJA.
(sitting bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta.)



rimbaud, gonzalo rojas


no tenernos talento, es que
no tenemos talento, lo que nos pasa
es que no tenemos talento, a lo sumo
oímos voces, eso es lo que oímos: un
centelleo, un parpadeo, y ahí mismo voces. teresa
oyó voces, el loco
que vi ayer en el metro oyó voces.


¿cuál metro si aquí no hay metro? nunca
hubo aquí metro, lo que hubo
fueron al galope caballos
si es que eso, si es que en este cuarto
de tres por tres hubo alguna vez caballos
en el espejo.

pero somos precoces, eso sí que somos, muy
precoces, más
que rimbaud a nuestra edad; ¿más?,
¿todavía más que ese hijo de madre que
lo perdió todo en la apuesta? viniera y
nos viera así todos sucios, estallados
en nuestro átomo mísero, viejos
de inmundicia y gloria. un
puntapié nos diera en el hocico.



derrota, rafael cadenas


yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme
es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces
más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que
yo ("ud. es muy quedado, avíspese despierte")
que nunca podré viajar a la india
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras
cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas
haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme,
barrer todo y crear de mi indolencia,
mi flotación, mi extravío una frescura nueva,
y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros
y de mí hasta el día del juicio final.



destiempo, enrique lihn


nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren
entre la multitud de la igualdad de los días.
nuestra debilidad cifraba en ellos
nuestra última esperanza.
pensábamos y el tiempo que no tendría precio
se nos iba pasando pobremente
y estos son, pues, los años venideros.

todo lo íbamos a resolver ahora.
teníamos la vida por delante.
lo mejor era no precipitarse.



los letrados, gonzalo rojas


lo prostituyen todo
con su ánimo gastado en circunloquios.
lo explican todo. monologan
como máquinas llenas de aceite.
lo manchan todo con su baba metafísica.

yo los quisiera ver en los mares del sur
una noche de viento real, con la cabeza
vaciada en frío, oliendo
la soledad del mundo,
sin luna,
sin explicación posible,
fumando en el terror del desamparo.



andré breton cumple cien años y está bien, gonzalo rojas

esa vez que murió breton nos juntamos todos
a bailar. ¡por nadja! decíamos
tirando al aire las copas
contra las estrellas, y él miraba
la farsa y daba cuerda a su reloj
de polvo: —“es que no hay eternidad,
muchachos, es que no hay eternidad”.



lo enterraremos todo, roberto juarroz


lo enterraremos todo,
los brazos, el movimiento y la pala,
la pasión de los viernes,
la bandera de andar solos,
la pobreza, esa deuda,
la riqueza, esa otra.
lo enterraremos hasta con sabiduría,
cortando sabiamente los terrones,
o cortándolos sin darnos cuenta, sabiamente.
un resto de mirada
quedará flotando como un pincel absurdo
sobre la tregua doblemente fiel de todo ausente.
y menos mal que no habrá nadie
para escarbar luego bien hondo
y descubrir que no hay nada enterrado.



contra la muerte, gonzalo rojas


me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
no quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

no tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.

¿qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?

dios no me sirve. nadie me sirve para nada.
pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.

no lloro, no me lloro. todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.

toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, por no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.

me hablan del dios o me hablan de la historia. me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.



poema de águila contra el poema, leopoldo maría panero


palabra sobre palabra
construyendo el odio
como una ciudad sin nadie
con sólo sombras caminando por las paredes
como la más cruel de las linternas chinas
porque el hombre es menos que una sombra,
es sólo un equívoco, una pasión turbia
o vil, y el poema está hecho
para no volver a llorar.



amistad a lo largo, jaime gil de biedma


(lectura dedicada a félix, ro y a todos los amigos)

pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

mirad:
somos nosotros.

un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
llegaban noches. al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

ahora sí. pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.

detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

pero callad.
quiero deciros algo.
sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
a veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
para nosotros el dolor es tierno.

ay el tiempo! ya todo se comprende.

11.03.2009

the end/leopoldo maría panero

**

he fumado mi vida y del incendio
sorpresivo quedan
en mi memoria las ridículas colillas:
seres que no me vieron, mujeres como vaho,
humo en las bocas, y silencio
por doquier, como un sudario
para lo que no quise ser, y fue
como vapor o estela sobre las olas ociosas,

niños con marinera
que en la escuela aprendieron el Error.
no había nadie en aquel pozo, estaba
vacía la cárcel, pienso cuando
abriendo al fin la puerta, y descorriendo
por fin el cerrojo que me unía
inútilmente a las águilas, y me hacía
amar las islas y adorar la nada,
descubro
banal, y sonriéndome, la luz

**

10.28.2009

nocturno de la alcoba/xavier villaurrutia

Nocturno de la alcoba

La muerte toma siempre la forma de la alcoba
que nos contiene.

Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa,
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.

Los dos sabemos que la muerte toma
la forma de la alcoba, y que en la alcoba
es el espacio frío que levanta
entre los dos un muro, un cristal, un silencio.

Entonces sólo yo sé que la muerte
es el hueco que dejas en el lecho
cuando de pronto y sin razón alguna
te incorporas o te pones de pie.

Y es el ruido de hojas calcinadas
que hacen tus pies desnudos al hundirse en la alfombra.

Y es el sudor que moja nuestros muslos
que se abrazan y luchan y que, luego, se rinden.

Y es la frase que dejas caer, interrumpida.
Y la pregunta mía que no oyes,
que no comprendes o que no respondes.

Y el silencio que cae y te sepulta
cuando velo tu sueño y lo interrogo.

Y solo, sólo yo sé que la muerte
es tu palabra trunca, tus gemidos ajenos
y tus involuntarios movimientos oscuros
cuando en el sueño luchas con el ángel del sueño.

La muerte es todo esto y más que nos circunda,
y nos une y separa alternativamente,
que nos deja confusos, atónitos, suspensos,
con una herida que no mana sangre.

Entonces, sólo entonces, los dos solos, sabemos
que no el amor sino la oscura muerte
nos precipita a vernos cara a los ojos,
y a unirnos y a estrecharnos, más que solos y náufragos,
todavía más, y cada vez más, todavía.

ooo

10.19.2009

poemas para un suicidamiento/leopoldo maría panero

***

Tengo cinco poemas

escritos contra mí mismo

contra mi máscara y deseo

de ser verdad, como la muerte,

como el sapo obsceno de la muerte

que escupe aún un tardío poema

un poema ya para nadie

la imagen del lector contra

-----------------------treinta monedas.



Tengo cinco poemas

escritos contra mí mismo

contra mi máscara y deseo

de ser verdad

como la muerte, como el sapo

aún sobre el poema.



Tengo cinco poemas contra la vida inscritos

y Carroll lo dijera

lo que digo cinco veces es verdad

y no hay otra verdad que el sapo

el sapo de la muerte y la mentira del poema

como un geranio se pudre

entre mis manos.



9.09.2009

lo que pasa/juan gelman

a la señorita Z
***

yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes,

eres oscura como la luz.